Una naríz aventurera

nariz“Era un reloj de sol mal encarado” A una naríz, Francisco de Quevedo.

Este es el relato de las peripecias acaecidas en mi muy reciente operación de tabique nasal. Como conté en algún relato anterior, de niño sufrí una tremenda caída que me fracturó el tabique nasal, lo que me ha impedido respirar bien durante casi toda mi vida. Ahora que todo parece ir un poco mejor en cuanto a salud se refiere, decidí que había llegado el momento de operarme para mejorar mi calidad de vida, pues una buena oxigenación sin duda ayuda a mi corazón.

Las cosas no podían ser fáciles esta vez. Por suerte los problemas no han sido de salud, pero hasta pasada la intervención, las aventuras sanitarias son dignas de ser contadas.

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