Ricardo Cali

velas corazónEsta semana otro guerrero se nos adelantó en el camino. Lo conocí el 11 de julio de 2010, día de la final España-Holanda. Fue la primera persona con un problema similar al mío que conocía personalmente. Ricardo había sido diagnosticado muy pequeñito con Síndrome de Marfan; años después viajó con sus padres a la conferencia de la Marfan Foundation y, luego de su valoración, fue diagnosticado con el Síndrome de Loeys-Dietz, una variante más severa de nuestra condición.

Alessandro, su papá, escribió una hermosa nota sobre la vida de Ricardo, que les transcribo:

“Ricardo supo vivir su vida. Él sabía lo que tenía, sin embargo no lo limitó para ser feliz. Fue feliz, y sus achaques no lo limitaron nunca. Él es y será el mejor ejemplo para todos los que sufren esta condición. Les pido en nombre de mi gran Riky que disfruten cada minuto de sus vidas. Vívala como si fuera el último día de sus vida que seguramente cuando lleguen a los 80 o 90 van a recordar a nuestro bello, grande, hermoso y feliz muchacho
Ese es su legado”
Alessandro Cali

Alessandro y su esposa María Eugenia son personas muy especiales, con esa combinación justa de amor, fortaleza, compromiso y perseverancia que se necesita para afrontar las situaciones por las que pasó Ricardo. Solo puedo decirles que en medio del dolor de su partida pueden tener la certeza de haber hecho todo lo que estaba en sus manos para que él tuviera la mejor vida posible.

Para ellos, y para todos los padres de nuestros muchachos, va este este diálogo que he tomado de la página web de Paso a Paso, y que describe perfectamente cómo fueron escogidos para realizar la delicada tarea de cuidar a alguien con necesidades especiales.

¿Se han preguntado alguna vez como son escogidos los padres de niños especiales?

Yo lo imagino a Dios…en las alturas seleccionando sus instrumentos de propagación, y con gran cuidado y deliberación.
Después de una larga enumeración, el Señor se detiene, le pasa unos nombres a un ángel, sonríe…y le dice:

– Da a ellos un hijo especial.

El ángel sorprendido pregunta:

– ¿Por qué a ellos Señor?… Son tan felices.

– Precisamente por eso, contesta el Señor sonriendo.

– Podría acaso yo dar un niño especial a padres que no saben sonreír…eso sería cruel.

– ¿Pero tendrán ellos paciencia Señor?, preguntó el ángel.

– Yo no quiero que ellos sean demasiado pacientes, porque se podrían ahogar en un mar de quietud y autocompasión, una vez que el impacto y el resentimiento hayan pasado, ellos harán llevadera su labor. Hoy les miré, ellos gozan de total independencia y autosuficiencia. El niño que les estoy dando tiene su propio mundo y ellos deberán hacerlo vivir en el suyo…y eso no es fácil.

– Señor yo no se siquiera si ellos creen en ti.

– No importa, lo puedo arreglar… sigo pensando que esta es la pareja perfecta, además tienen algo de egoísmo.

El ángel estupefacto exclamó: “¡Egoísmo!, ¿Es eso acaso una virtud?

El Señor vuelve a sonreír…

– Si ellos no pueden ocasionalmente separarse de su hijo, no podrían sobrevivir. Sí, aquí están ellos, los que bendeciré con un hijo menos que perfecto. Ellos no se dan cuenta todavía, pero serán envidiados, ellos nunca tendrán límites, hasta el mundo verbal lo verán insuficiente porque un gesto, una mirada o una señal, serán para ellos los mensajes más completos de amor.
Si ellos describen un árbol o el atardecer a su hijo que no puede ver o entender, ellos mirarán mis creaciones como mi propia revelación. Permitiré que ellos vean claramente las cosas que solo yo puedo mirar: la ignorancia, la crueldad y los prejuicios, permitiré que ellos superen todo aquello. Ellos nunca estarán solos, yo estaré a su lado cada minuto de sus días, porque estarán haciendo mi trabajo y tan acertadamente como si lo hiciera yo.

Acerca de Gloria Pino Ramírez

Venezolana. Psicóloga con Especialización en Metodología de la Investigación, Maestría en Psicología Clínica y Doctorado en Psicología. Viviendo con Síndrome de Marfan y trabajando por las EE.RR en Iberoamérica.
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4 respuestas a Ricardo Cali

  1. Marie dijo:

    Deja una lección. Disfrutar la vida. Bello diálogo seleccionado.

  2. Un gran abrazo a toda la comunidad que nos convoca y en estos momentos uno muy especial a esos padres que nos siguieron en la experiencia que yo llamo inhumana del sufrimiento extremo y aún así tener la fuerza que tal vez fuera el motivo, como me dijo Mario del Frade al despedir a Mariano, por el cual hemos sido elegidos para ser los padres de nuestros amadísimos hijos. Es un gran consuelo haber escuchado de su propia boca que fui la mejor madre que le pudo haber tocado, aún sabiendo que no fue así, Este nuevo dolor me parte el alma, si es que se puede seguir partiendo hasta el infinito. Perdón por mis palabras, sé que son comprendidas.

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