Nueva Ley del Aborto en España

abortoEl pasado viernes 20 de diciembre de 2013, el Consejo de Ministros de España aprobó el proyecto de la reforma de la ley del aborto que se llamará “Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada”. Sin entrar en consideraciones acerca del tremendo drama que supone para la mujer (y para la pareja) la decisión de abortar y lo que esta reforma significará para los ciudadanos, en este artículo voy a centrarme en explicar cómo afectará esto a las mujeres que padecen una enfermedad poco frecuente, para quienes el embarazo puede traer complicaciones físicas importantes, y en aquellos casos en que se detecten defectos congénitos y estructurales del feto.

El proyecto de ley deberá remitirse al Congreso para ser llevado luego al Senado, donde podrá ser aprobado gracias a la mayoría absoluta del PP, y pese al voto en contra del resto de partidos de oposición y de la opinión pública.

La nueva ley sólo permite la interrupción del embarazo en dos supuestos, en caso de riesgo para la salud (física o psíquica) de la madre y en el de violación. Desaparece pues el supuesto para abortar por causa de una malformación del feto, pues en palabras del Ministro de Justicia Gallardón “Cualquier discapacidad, anomalía que tenga el embrión, que tenga el feto, no es en si misma merecedora de una disminución de derechos de protección”. El síndrome de Marfan era uno de esos casos que estaban contemplados dentro del supuesto que ahora desaparece a causa de la malformación genética que produce. En el momento que se apruebe la ley, no será posible tomar esa importante decisión si no es por riesgo físico o psíquico para la salud de la madre. Pero incluso para estos conceptos que se mantienen, hay modificaciones de interés para nosotros en la nueva ley.

Una madre afectada de una enfermedad poco frecuente, pueda tener complicaciones en el parto que pongan en riesgo (físico) su salud. En Marfan puede existir riesgo de disección aórtica y otras complicaciones cardíacas graves por el embarazo, lo que lo convierte en un embarazo de alto riesgo. Es necesario indicar, que el propio aborto provocado puede suponer también un riesgo para la madre en caso de padecer problemas cardíacos, estar anticoagulada o incluso sin padecer estos síntomas, pues se pueden producir infecciones, sangrado excesivo, reacciones medicamentosas o problemas derivados de la anestesia, por practicar un aborto quirúrgico.

Con la nueva ley, en caso de riesgo físico, la madre deberá contar con el informe favorable de dos médicos independientes ajenos al centro donde deberá realizarse el aborto, que podrá hacerse hasta las 22 semanas. Sólo si la gestación supone un peligro vital para la madre o para su salud, derivado de una anomalía del feto incompatible con la vida, es decir, que el feto no sobrevivirá, y que no se hubiera detectado antes de esas 22 semanas, no habrá limite de tiempo para abortar. Tras ese periodo, el embarazo no podrá ser interrumpido aunque se sepa que el feto no llegará a nacer o que morirá poco tiempo después del parto.

En caso de riesgo psicológico para la madre derivado de una malformación fetal, para su aprobación, deberá contar con  un informe sobre su salud mental y otro que acredite el diagnóstico de la anomalía fetal firmado por dos especialistas distintos. Con los retrasos en las listas de espera, cumplir con estos pre-requisitos no va a ser cosa fácil, y que, con esta ley, los médicos tengan la posibilidad de acogerse a la objeción de conciencia tampoco ayuda a cumplir esta garantía. La alternativa es costosa, y pasa por el pago de especialistas médicos privados que realicen los informes. Además, los médicos que firmen el informe tendrán que establecer que el conflicto entre la protección del feto y la de la mujer no puede resolverse, “desde el ámbito médico, de ninguna otra forma”. Y solo se entenderá que hay daño psíquico cuando, según su criterio, el embarazo produzca un “menoscabo importante” y “con permanencia en el tiempo” para la mujer. El Ministerio de Justicia afirma que así es como el Tribunal Constitucional describió en 1985 el riesgo para la salud psíquica. La madre deberá pasar además por un período de reflexión de 7 días y contar con la autorización de un juez para poder proceder.

Fuera de estos supuestos, el aborto sólo se contempla legal si se hubiera producido por imprudencia, como una caída, un accidente, la ingesta de sustancias abortivas… Si no es así, se considerará delito, pero la culpa recaerá en el médico abortista (hasta tres años de cárcel y hasta seis de inhabilitación, como ahora), no sobre la mujer.

En el caso de las mujeres menores de edad, la potestad de esta decisión vuelve a ser de los padres, que deberán acompañar a sus hijas a la clínica para realizar la intervención.

En Mundo Marfan Latino creemos que el problema del embarazo no deseado no parte de leyes más o menos restrictivas, -que igualmente deben ser lo más garantistas posible-, sino que hay que incidir en una educación sexual que permita ejercer con libertad una sexualidad sana que articule mecanismos de prevención, y en dar a los padres la información necesaria para que puedan decidir antes de la concepción, con datos objetivos, si quieren seguir adelante y engendrar y ver nacer a su hijo.

Fuentes: Texto de la nueva ley, información de El País, información de 20minutos, blog de opinión 1, blog de opinión 2, aborto quirúrgico.

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