Idas y venidas

Cuando les decía que mis células tenían memoria no era en broma; hay una frase –bastante pesimista- que me suele rondar cuando debo ir a alguna cirugía: “Yo se cuándo empieza, pero no se cuándo termina”. Y es que, lamentablemente, esa ha sido mi experiencia previa, y esta no fue la excepción.

Ingresé hace ya tres semanas por un cambio de marcapaso, algo que a cualquier vulgar ser humano le lleva 24 horas de hospitalización a mi me llevó 5 días, pues estando anticoagulada tuvieron que cambiar el medicamento que uso normalmente (warfarina) por otro (heparina) para realizarme la cirugía. El primer problema vino justamente cuando al hacer el proceso inverso mis tiempos de coagulación seguían bajos. Finalmente un viernes me dieron el alta y aunque no había logrado los niveles deseados, pensaron que ya en casa me normalizaría. El sábado en la tarde efectivamente apareció un hematoma que parecía traer buenas nuevas, y efectivamente mis exámenes de sangre indicaron que ya mis tiempos de coagulación estaban en el rango indicado. Volví a casa.

El domingo mientras me visitaban unos familiares comencé a sentir un terrible dolor en la ingle que llegó a ser insoportable. Una vez en la emergencia probaron con analgésicos no esteroides, luego con un analgésico derivado del opio, y finalmente tres dosis de morfina vinieron a traer el alivio. El dolor fue causado por una hemorragia en el muslo derecho que trasvasó el músculo, desplazó masa muscular y creó un hematoma dentro de músculo de 6 cm por 12 cm. Fueron cinco días más de hospitalización, cuatro de ellos en la Unidad de Cuidados Intensivos. De nuevo volví a casa. Mi pierna ha tenido todos los colores imaginables mientras el hematoma va bajando a todo lo largo de ella, pero ya se ve y se siente bastante mejor.

En medio de todo esto, un hematoma rebelde se aloja justo en la parte inferior de la cicatriz de mi marcapaso, por lo que voy cada dos días a que me limpien la herida; eso también duele, pero es una pequeña fracción del dolor que sentí en el muslo. Mañana de nuevo se reúnen mis médicos verán mi cicatriz y decidirán si hay que hacer algún otro procedimiento… Le pido a Dios que sea el final del capítulo; estoy emocionalmente exhausta. Si alguien tiene el control de la montaña rusa, por favor ¡deténgala ya!

Acerca de Gloria Pino Ramírez

Venezolana. Psicóloga con Especialización en Metodología de la Investigación, Maestría en Psicología Clínica y Doctorado en Psicología. Viviendo con Síndrome de Marfan y trabajando por las EE.RR en Iberoamérica.
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6 respuestas a Idas y venidas

  1. Izarzuri dijo:

    Gloria, nos da mucho gusto saber que estas mejor, pese a que todavía no te bajas de la montaña rusa, dice Diego que el va en el carrito de adelante jeje porque primero lo operarón,

    Cuidate mucho va!

  2. María Julia dijo:

    Querida Gloria tus palabras me suenan a las que podria haber dicho Mariano , sólo que su hematoma en la pierna era de 25 cm x 4 cm. Nunca llegó a empezar la rehabilitación, pues su anemia se hacia más pronunciada cada día, terminamos en la guardia donde con un transesofágico le hallaron una pérdida por la prótesis colocada el año pasado y decidieron colocarle una endoprotesis y en una semana llegó el alta. De allí llegamos a la consulta con análisis previos al hematólogo que le trataba su anemia, no su hematóloga que le controla el rin, aunque en el mismo consultorio y de ahi sin esperar el turno para hacer los nuevos análisis y una eco de bazo llegamos a la guardia de urgencias donde diagnosticaron posible endocarditis ,comenzaron a hacerle tomografías, análisis, más transesofágicos buscando una vegetacion extraña que no había por suerte y comenzaron dos semanas de internacion con antibioticos que siguieron con la indicacion de internacion domiciliaria ya narrada y sufrida que fue abruptamente cortada por un ahogo que, terminó en otra internación con más análisis casi diarios y mas antibióticos por diez días más. En fin ahora estamos en casa desde el martes 26, con los controles cumpliendo las indicaciones, hematólogo, cirujano vascular, infectólogo, cardiólogo, etc. etc. Sé lo que sufres, es inmensa la impotencia de nosotros los que los acompañamos , sin entender cuánto más deben pasar, sin poder parar este contínuo peregrinar en contra de sus voluntades., caminando en el aire. Quisiera que llegue el día en que pudieran decir bueno, ya es suficiente ahora a vivir con un poco de tranquilidad.Es mi deseo más profundo no sólo por mi hijo sin por todos que son uno cada vez que están en la cornisa.Te abrazo muy fuerte amiga y ojalá sientas la plegaria que por todos ustedes rezamos.

  3. Hola querida Gloria, me ha conmovido tu relato, te comprendo y soy solidario contigo, voy a orar para que encontremos la forma de detener la montaña rusa, recibe un abrazo afectuoso de mi parte.
    Pablo Canelones

  4. Marisa-Canarias dijo:

    A esa montaña rusa le pido línea recta ya!!! Equilibrio y que te deje entrar el aíre suavemente por todas tus células…relajación, confianza…y aroma de tranquilidad y bienestar. Mil besos que te disuelvan esas masas molestas….

  5. Marie dijo:

    Dios quiera sea el final del capitulo Gloria. Mujer Valiente.

  6. Pingback: De dolor y silencio | Mundo Marfan Latino

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