El penúltimo escalón

escalera_marHoy presentamos un escrito de Vicenç Guillén Núñez, un compañero y amigo afectado que, en los rarísimos momentos en los que no está dando ánimos a los demás o viviendo a tope, reflexiona sobre la vida como sólo lo hace quien la ama intensamente. Os dejo con la introducción de sus propias palabras.

“Esto es algo que escribí en un momento de desfallecimiento. La verdad es que estaba muy bajo de moral y muy mal de salud. Las cosas han cambiado respecto a la moral pero no a la salud, jejejeje… Me tomo la vida de otra manera porque no me queda otro remedio. El escrito es una fábula, un cuento de un momento de mi vida pero que puede ser realidad.”

Esperamos que os guste. A nosotros nos ha conmovido.

Estoy sentado al pie de las escaleras del porche, en el penúltimo escalón. Deben ser alrededor de las seis de la mañana. Aunque es verano, hace fresco, pero no me importa, porque se está bien.

 No sé porqué siempre miro hacia el cielo, mirando las formas caprichosas de las nubes. Quizás intento ver si hoy lloverá o hará Sol, Miro alrededor; árboles, flores, tierra, montañas, mariposas que vuelan sin un rumbo definido. Pájaros llamativos que revolotean sin saber a donde, pero parece que se lo pasan bien.

 Me veo solo… muy solo, pero a la vez me siento feliz.

A veces, estar solo ayuda a comprender muchas cosas. A encontrarse a uno mismo. Soy feliz aquí, y también sería feliz en una estación de trenes viendo el ir y venir de la gente, aunque lo de menos es la gente. Lo que me gustan son los trenes.

 Me veo solo… muy solo, pero me siento feliz.

 Alrededor de la casa hay infinidad de caminos que parecen no acabarse nunca. Los hay escarpados, y otros que son finas alfombras de pequeñas hojas que caen de los árboles. Los hay amplios, y otros en los que, mientras caminas, topas continuamente con las ramas de los árboles, o con las hojas de los matorrales que crecen alrededor.

 Uno de los caminos te lleva justo al lado del mar. Es bonito mirar el mar. Te sientes tan pequeño cuando ves aquella inmensidad de agua. Desde lo alto del cerro, hasta llegar a las rocas, habrá cincuenta metros o más, pero es impresionante la vista que hay.

 Me veo solo… muy solo, pero soy feliz.

 Ellas vienen corriendo y gritando. Siempre con la alegría en sus rostros. No paran, quieren más y más. Les gusta que les explique cosas pero… no me dejan terminar nunca. Siempre tienen algo que decir. Me hacen reír mucho.

 Cualquier bicho que corra por el suelo les llama la atención. Intento explicar de qué tipo de bicho se trata, aunque a veces no tengo ni idea.

 Quieren ir a un lugar u otro. Pero yo quiero quedarme allí … viendo el mar, viendo el cielo, contemplando los pájaros… y ellas se van corriendo y riendo.

 Me veo solo… muy solo. Pero estoy contento y feliz.

 Las fuerzas me están abandonando. Ya no puedo llevar el ritmo de antes. El camino que lleva hacia el mar cada vez parece más largo.

Ahora no me siento en aquella roca porque me duelen los huesos y el dolor en la espalda es insoportable.

 Bajar por el camino parece fácil, aunque es escarpado, pero volver… volver es un calvario. Es cuesta arriba y las piernas no responden como antes. Es como si me metieran unas peso en las piernas para impedir que camine. Llego, si… pero lo hago agotado. Muy agotado.

 Me veo solo… muy solo. Pero estoy contento.

Ella es una máquina. Siempre ha sido una máquina. Es puro nervio y no para. Luchadora hasta el límite. Le gusta descubrir cosas nuevas y conocer cosas por descubrir. Es la persona que nunca… nunca me ha visto como los demás. No era ese chico “largo y delgado”.

 En su momento yo era algo así como un príncipe azul. Encontraba soluciones para todo. La ayudaba en todo lo que podía. Pero al casarnos la cosa cambió.

 Empezaba muy pronto el trabajo y regresaba muy tarde. Ella estaba sola en casa pero siempre estaba la madre… o la hermana o… Siempre había alguien.

 Un día, me encontré muy mal. Cogí una gripe muy, muy grande, y acabé en la cama con cuarenta de fiebre. El médico vio que había algo más que una gripe y resultó que estaba enfermo del corazón… muy enfermo. Tanto es así que me tuvieron que operar.

 Me veo solo… muy solo. Pero feliz.

 Ella estaba embarazada de cinco meses pero cada día cogía mi querido tren desde Tarragona e iba a verme al hospital en Barcelona. Es una maquina… una maquina fuerte y nerviosa. Capaz de llevarse por delante todo lo que se le presente.

 Desde entonces ha sido un calvario de operaciones de una cosa u otra.

Las fuerzas cada vez son más escasas. Quizás es normal o quizás no, pero es así. Ella está enferma, pero continúa. Tiene fuerza, tiene espíritu, tiene empuje, tiene sangre, tripas, rabia…

Yo le enseñaba las cosas de la naturaleza. Le enseñé como es la vida. La confortaba cuando no se encontraba bien. La llevaba aquí… allí. Salíamos, bailábamos. La preparaba para fiestas sorpresa y hacíamos de todo.

 Ahora no puedo…

No tengo fuerzas. Me canso. Estoy agotado. Las piernas no responden. No puedo luchar porque dicen que no… y cuando dicen que no, es que no.

 No hago nada…

 No puedo hacer nada.

 Seguramente un día bajaré aquel camino que me lleva al mar y lo veré con toda su belleza. El cielo estará inmenso y los pájaros estarán volando como nunca los habré visto. Pero yo ya no subiré el camino. Tendré que esperar a que ellas vengan para decirles que me ayuden a subir, e irán a avisar a “ella”… vendrán todos y me dejarán en el penúltimo escalón del porche contemplando la forma de las nubes… Quizás hoy lloverá.

 Me veo solo… muy solo.

 No hago nada.

 No puedo hacer nada…

 Soy feliz pero… no estoy contento.

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18 respuestas a El penúltimo escalón

  1. Susana dijo:

    En algunas cosas me siento totalmente identificada,en otras pienso que hay que superar lo de sentirse solo y contar con las personas que tienes a tu lado,besos y a seguir adelante!!podemos!!

    • Vicenç dijo:

      Gracias por tu comentario. Es así. En algunos momentos de nuestra vida nos hemos sentido mal, muy mal pero en eso estamos, en la superación. Gracias de nuevo.

  2. Carmela dijo:

    Jo,Vicent,que tan real y famjiliar resulta el relato.No pude evitar que se me saltaran las lagrimas,nadie q no este en nuestra situacion lo podra entender como nosotros que lo vivimos dia a dia.
    Me resulto especialmente duro “Las fuerzas me estan abandonando.Ya no puedo llevar el ritmo que llevaba antes.El camino hacia el mar cada vez me parece mas largo”
    Un besazo

    • Vicenç dijo:

      En algun momento de nuestra vida nos hemos encontrado así y así lo he querido reflejar. Esa etapa está superada psíquicamente pero no física. La vida me la he tomado de otra manera y hago las cosas de igual manera per más lentamente, jejeje… Un abrazo y gracias por tu comentario.

  3. Identificada y conmovida… muchas gracias por compartirlo Vicenc. Un abrazote transoceánico

  4. Marìa Julia dijo:

    Una vez màs te agradezco Gloria que hayas compartido este relato. Vicent no hay palabras que puedan describir la emociòn que tu bellìsimo relato. La sensibilidad expresada en su màxima amplitud. Què bueno poder ver la naturaleza en esa forma, completa en toda la gama desde el paisaje externo que no todos sabemos valorar como el paisaje interno que nadie màs que uno mismo es capaz de ilustrar. Asì es la vida con esa gama de colores amplia de punta a punta, intensa, dolorosa, bella, profunda , càlida y breve, por eso valoro el concentrarse en la parte que nos anima a soportar un dìa màs y en los recuerdos que a veces tambièn nos ayudan. Todos en algùn punto sentimos lo mismo que tù , sòlo que no todos podemos ponerlos en palabras tan hermosas. Un abrazo y a tomar fuerzas como sea, que las olas del mar te contagien y te mezcan en su eterno vaivèn. Marìa Julia

  5. Vicenç dijo:

    Tu tienes muchos estudios y yo “zoy justito”, jajajaja… Con ese relato he querido dar a conocer un momento de vida que no era precisamente el mejor. Por supuesto que no vivo al lado del mar ni tengo una casa con un porche (ni el coche ni de construcción, jajajaja… que mas quisiera yo). Tampoco tengo caminos ni matorrales cerca pero es la imaginación la que ha trabajado. Un Marfanabrazo para tí y gracias por tu comentario.

  6. alejandra dijo:

    WAUUUUU ES EL MISMO SENTIMIENTO QUE TENGO, YO NO SOY MARFAN PERO MI NIÑA SI LO ES ELLA NO LO QUIERE ACEPTAR, PERO YO TAMBIEN ME SIENTO SIN FUERZAS LUCHANDO CONTRA LOS MEDICOS PARA QUE LA ATIENDAD Y PELEANDO CON ELLOS PARA QUE NO ME SALGAN CONQUE ES UNA SIMPLE MIGRAÑA O GRIPE YA VAN DOS MEDICOS QUE ME CONFIRMAN Y TODAS LAS CARACTERISTICAS MI HIJA LAS TIENE PERO. YA NOSE QUE HACER ME SIENTO ATADA DE MANOS Y COMO DICEN USTEDES ME SIENTO FELIZ PERO NO ESTOY CONTENTA ESTOY MUY PREOCUPADAAAAAAAA

    • Vicenç dijo:

      Queridísima y estimadísima Alejandra. Tu eres luchadora por naturaleza y ahora por circunstancias de la vida te esta poniendo a prueba para que la saques completamente. El relato es un momento de desfallecimiento que realmente creo que más o menos todos hemos pasado en nuestra vida.
      Tu puedes igual que he podido yo y muchos otros.

      Un apapucho.

      • alejandra dijo:

        Tienes mucha razon, Vicenc. Dios sabe por que hacelas cosas y voy a luchar mucho para hecer que mi hija lleve una bida plena. a Dios gracias ella esta muy bien de su corazon y su vista solo los solores en las piernas y los brazos que no le pasan pero se que mi niña lo superara. ella es muy valiente. dde verda gracias por compartir con nosotros tus sentimientos.

  7. Maitetxu dijo:

    Vicenç acabo de leer tu relato y ya estoy deseando que Gloria y Badaman lo editen para tenerlo en mis manos!! jejejejjeje, me ha encantado y me he sentido muy identificada. Yo a veces tb me siento sola, muy sola, aunq este rodeada de gente que no me quita la vista de encima, que se preocupa por cada pequeño dolor… Yo a veces tb pierdo las fuerzas, pero sobretodo yo a veces no pierdo las ganas de luchar y con esas veces son con las que me quedo. Muchos besos y nos vemos prontito!!! Muuuaks.

    • Vicenç dijo:

      Maitetxu de mi corazón. Que te puedo decir si con el relato te has visto identificada. Mi propósito era dar a conocer un momento de mi vida y si existe coincidencia con el tuyo y con el de mucha gente como nosotros, me siento feliz.
      Ya no estamos tan solos.

  8. Jordi Roca dijo:

    Vicenç , te puedo decir una cosa , verdad??? , te conozco a ti personalmente y a muchos otros marfans ( yo creo que por suerte jejeje) si algo tengo claro es que ni a ti ni a ninguna/o de las personas marfan que conozco (incluida mi mujer) , se os termina nunca la energía , ya sea física o mental , pq si , pasais por baches pero siempre siempre, os levantais y os haceis más fuertes , y grácias a eso , haceis más fuertes a los que os rodean. 🙂

    • Vicenç dijo:

      Realidad es que infundimos mucha energía y que realmente lo damos todo pero interiormente y en algunos momentos nos encontramos solos y sin fuerzas. Es entonces cuando salen esos sentimientos. Eso no quiere decir que cuando nos caemos, nos volvemos a levantar y si volvemos a caer de nuevo nos levantamos.
      Somos débiles con una gran fueza.
      Un abrazo que te lo mereces.

  9. Izarzuri dijo:

    Se vale sentirse de la patada, lo que no se vale es dejar de tirar del carro, aunque sintamos que este de pronto nos atropella, Fuerza mucha fuerza y sabes cuando Doña soledad visita la casa, preparo algo rico de merendar para mi niño y nos acompañamos,
    Un abrazo fuerte, y a lo que sigue… Ventanilla 2 jeje

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