Esto también pasará

Esto de tener Marfan es de todo menos aburrido. A pesar de pasar largos periodos de funcionamiento casi normal, de vez en cuando iniciamos una de esas etapas en las que sabemos cuándo empiezan los problemas pero no cuando terminan. Es difícil de creer como nos vamos enredando entre diversos problemas de salud que van apareciendo uno tras otro como un rosario de calamidades. En esos días es difícil mantener el buen humor de tu lado, sin embargo es necesario hacerlo.

Recientemente, debido a la hiperlaxitud de mis tobillos que hacen de cualquier caminata un paseo por la cuerda floja, sufrí una caída que me ocasionó contusiones en pie, rodilla y mano derecha. Una cosa sí es cierta, tengo los huesos magníficos, pues a pesar de los golpes ellos continúan intactos, lamentablemente no pasa lo mismo con mis articulaciones. Mi madre, que era un poco pesimista, decía que las desgracias no venían solas, así que después de dos años de paz reaparecieron, justo ahora, los cálculos renales. Si al golpe y a los cálculos le añaden un anticoagulante, podrán comprender mi dificultad para mantenerme de buen humor.

No son males de morir, cosas más difíciles hemos pasado, así que cuando me toca un trance como éste echo mano de un cuento que me regaló mi amigo Diego antes de mi segunda cirugía de corazón. El cuento se llama “El rey ciclotímico” y se los comparto hoy un poco para recordarlo yo misma. Disfrútelo, pero sobre todo, guárdenlo para cuando necesitemos recordar que todo pasa.

“Había una vez un rey muy poderoso que reinaba un país muy lejano. Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema: era un rey con dos personalidades.

Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz. Ya desde la mañana, esos días aparecían como maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos.
Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y eficientes esas mañanas.
En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos.

Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos, repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a todos los pedidos de sus súbditos y amigos.

Sin embargo, había también otros días… Eran días negros. Desde la mañana se daba cuenta de que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.

Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo atendían bien. El sol le molestaba aun más que las lluvias. La comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.

Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos contraídos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo cumplirlos. Esos eran los días en que el rey aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores…

Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su palabra más usada era NO.

Consciente de los problemas que estos cambios de humor le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y asesores de su reino a una reunión.

—Señores –les dijo— todos ustedes saben acerca de mis variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro tiempo, cuando veía las cosas de otra manera.

Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.

Los sabios aceptaron el reto y durante semanas trabajaron en el problema del rey.
Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al asunto planteado.

Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.

Esa noche el rey lloró.

A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia… Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica que alguna vez había sido blanca.

—Majestad –dijo el hombre con una reverencia—, del lugar de donde vengo se habla de tus males y de tu dolor. He venido a traerte el remedio.

Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero.

El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó dentro de la caja. Lo único que había era un anillo plateado.

—Gracias –dijo el rey entusiasmado— ¿es un anillo mágico?

—Por cierto lo es –respondió el viajero—, pero su magia no actúa sólo por llevarlo en tu dedo…

Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la inscripción que tiene el anillo. Y recordar esas palabras cada vez que veas el anillo en tu dedo.

El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:

Debes saber que ESTO también pasará.”

Acerca de Gloria Pino Ramírez

Venezolana. Psicóloga con Especialización en Metodología de la Investigación, Maestría en Psicología Clínica y Doctorado en Psicología. Viviendo con Síndrome de Marfan y trabajando por las EE.RR en Iberoamérica.
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3 respuestas a Esto también pasará

  1. Marisa- Canarias dijo:

    Gracias por compartirlo, mucha fuerza!!! Besitos desde el otro lado del Atlántico!!!

  2. María Julia dijo:

    Es la idea más sabia que alguien puede transmitirnos, ya que sabemos que no es una frasesita cualquiera que te pueden decir para levantarte el espíritu, pero el hecho certero de que es pasajero como la vida misma nos alienta a pasarlo en esa convicción de que pasará. Saber disfrutar en las buenas y saber sufrir en las malas. de eso se trata, unas veces a unos, otras a otros. Asi como va pasando la luz a través del día hacia la oscuridad de la noche, así van pasando nuestras penas y alegrias. Cuando estoy mal pienso en mi propio hijo que está peor y me averguenza mi queja. Pasando con el auto por una esquina ,siempre hay un señor sentado en una silla de ruedas al que le faltan las dos piernas desde la cadera. Siempre lo veo inmovil y solo en la puerta de su casa. Ese día venía una tomenta oscura y ventosa, pero casi me bajo a besarlo ¡ESTABA BARRIENDO LA VEREDA!!!!!!!!!!!!!!!,me dio una inyección de valor que creo me servirá para el resto de mi vida. También tu historia Gloria nos debe recordar su sabio mensaje, gracias por compartirlo y ojalá a todos nos ayude valorarlo.

  3. Cecilia dijo:

    Realmente alentadora la frasecita “Esto tambien pasará” como todo en este existir, dias buenos, dias malos, hay dias de quejumbres y dias de graciam dias de pesima salud y dias que no se siente marfan, solo asumir y aceptar vivir con marfan, es nuestro mayor y mejor reto! sencillamente nos toco y nada! Dios sabe por que lo hace, todo para bien, aunque ese “bien divino” es incompatible con el “bien terreno”…. . Maria Julia dijo algo bien acertado, siempre hay alguien en el mundo que padece y sufre muchisimo mas que uno y te sientes avergonzada cuando es evidente frente a tus ojos. Me acuerdo cuando yo no queria aceptar a marfan en mi vida, optaba por ir al hospital a sentarme y a ver a cada uno de los pacientes, y saben que? regresaba a mi casa a alabar a Dios y a agradecerle por la enfermedad que me dio.!!!!! gracias Gloria
    por compartirlo

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