Barraquer, 1973 (y II)

Viene de la entrada anterior: Barraquer, 1973 (I)

Durante todo el periodo que estuve en aquella clínica, pero especialmente durante las operaciones, ayudaron muchos los regalos que recibí de mis padres.

Frente a la clínica Barraquer hay una tienda de instrumentos musicales, que hoy sigue abierta, en la que me compraron una flauta con una funda de plástico naranja. Dio vueltas por mi casa durante muchos años hasta que un buen día desapareció de mis cajones misteriosamente. Es lo mismo. Yo nunca aprendí a tocar la flauta. Peor suerte llevó el otro regalo. Un maletín de enfermera de la señorita Pepis que había visto camino a la clínica en un escaparate de la calle Muntaner. Has leído bien. Se me había metido en la cabeza que quería ser médico. Ni me imagino como mis padres accedieron a darme ese capricho que, bajo la óptica de la sociedad de entonces, era un juguete sólo apto para niñas. Será porque ya casi era navidad y yo era muy insistente. Para mi eso no tenía importancia, sólo era un juguete más sin connotación de sexo alguna. No duró mucho, porque antes incluso de que me quitasen las gasas que tapaban mis ojos, ya había perdido la mitad del contenido de aquel maletín plástico que parecía un botiquín. De haber tenido otro nombre, mi padre no hubiera pasado tanta vergüenza con aquel juguete.

Siguieron a la operación casi 3 meses de revisiones y pruebas. De aburridas horas sin hacer nada en casa de amigos y familiares de mis padres donde nos quedábamos allá en Barcelona. Mi padre, que había estado los primeros 15 días, durante las operaciones, se volvió a Badajoz a seguir trabajando, y mi madre pasó todo el tiempo conmigo. Sólo recibimos la visita de mi abuela materna que trajo a mi hermano para que nos viésemos unos días. Fue entonces que mi motricidad fina empezó a mejorar y aprendí por fin a usar el cuchillo y el tenedor correctamente. Con casi 4 años ya iba siendo hora.

El peor momento de todos fue cuando me quitaron los puntos. Entonces las operaciones no eran por láser. Sencillamente no existía eso aplicado a la cirugía ocular. Si eres aprensivo/a sigue hasta el próximo párrafo y no leas esto. Fue con unas pequeñas pinzas que, uno a uno, se me retiraron los puntos de ambos ojos. Una experiencia torturadora que afortunadamente pase asombrosamente tranquilo.

La última visita fue con el Dr. Barraquer en su despacho. Después de las operaciones me había atendido su equipo. Él estaba dentro de una mesa circular, como en un platillo volante. Impresionaba ese derroche de fantasía. Después de eso iniciamos el regreso a casa. Mi padre había regresado a buscarnos a mi madre, -que estaba rabiosa por salir de la gran ciudad-, y a mi. Pero, a modo de despedida, decidieron visitar Montjuic, donde había un parque de atracciones. Tomamos algunos refrescos en un bar al aire libre que tenía forma de ballena recubierta de pequeños azulejos como los de las piscinas, y su boca abierta era la barra donde se servían las bebidas. Frente a ese monstruo había una colección de camas elásticas en la que verdaderos artistas saltaban y hacían piruetas en el aire. Yo quería probar aquellas camas contra la recomendación médica y, a causa de mis berreos y lloros, mi padre me permitió ponerme sobre una de ellas y saltar un poco no muy alto, sin hacer mayores filigranas, por supuesto. Se veía el miedo reflejado en sus caras ante un posible desgarro, sobre todo la de mi madre.

Después partimos, y el regreso fue largo, pues se estaba produciendo la que sería una de las primeras huelgas de transporte de este país, y no había taxis en toda Barcelona y luego de llegar a Madrid pasamos casi un día esperando en la terminal de autobuses para poder por fin dormir en casa.

De todo aquello me quedan algunas inolvidables sensaciones, como los olores; la asepsia, el olor a limpio pero no a hospital. Y sobre todo la comida, especialmente la sopa. Es un tipo de olor que no he vuelto a encontrar en ninguna otra parte. Barraquer era en ese momento un modelo de lo que los hospitales serían más adelante.

Pese a todo lo vivido, y tras algunas dolorosas perdidas en mi familia, el Marfan para mi ha seguido siendo durante muchos años una etiqueta más, como el ser europeo, o ser blanco, es decir, algo que te define pero no sabes muy bien que significa o que uso tiene. Agradezco no haber sabido lo que me pasaba entonces, y supongo que mis padres tampoco estaban suficientemente informados, luego de eso, ya de adulto, lamento no haber tenido la información necesaria para actuar preventivamente por mi salud y la de los mios. Entonces eran otros tiempos y es comprensible que fuese así. Hoy no tenemos excusa para no estar informados y buscar los mejores especialistas médicos.

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13 respuestas a Barraquer, 1973 (y II)

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  2. Gloria dijo:

    Y cada experiencia te fue formando como el hombre que eres hoy, ese que todos admiramos y respetamos.
    Besotes

  3. María Julia dijo:

    Gracias Javi por compartir tus experiencias de niño. Siempre me ha pasado por la cabeza qué pensaba mi propio hijo con sus eternos tratamientos con kinesiólogos por la escoliosis, los pies planos, con la odontóloga por sus dientes apiñados, y luego a los 14 al tener su diagnóstico. Menciona ahora que menos mal que no lo supimos antes así se pasó la vida jugando al fúlbol y luego un poco al básquet , que le recomendaron los ignorantes médicos, por su elevada estatura. No le hago preguntas tal vez para que no reviva sus cirugías. Como madre se sufre inmensamente, no hay nada peor que ver a tu hijo sufrir y no poder hacer absolutamente nada más que permanecer a su lado. Ahora tiene 30 años y no está nada contento. Es muy valiente, si por él fuera ya mismo se sometería a cualquier cirugía ya sea para corregir su cifosis o si hubiera que cambiar sus prótesis de cadera. Te agradezco tu tierno aporte . Visto a la distancia suena con menos dramatismo. La posibilidad de rescatar los buenos recuerdos es la mejor elección. Te felicito Javi, un abrazo muy fuerte. María Julia

    • badaman dijo:

      Estar a su lado no es poca cosa María Julia. Las madres sois las que peor lo pasáis con diferencia, porque, a esas edades, no sabemos de problemas de salud, sólo de amiguitos y juegos. Gracias amiga.

  4. cris diaz cerri dijo:

    Tiene que haber una parte III que siga en badajoz… es tan natural tu forma de contarlo todo que hasta parece haber sido facil, supogo es el hombre que al recordar entra en la voz del niño que fuiste, lindo, limpio, sin vueltas jugando entre vendas con el maletin de enfermera de la señorita pepis… Me encanto, por favor continualo… gracias Javier

    • badaman dijo:

      Más adelante escribiré sobre otras cosas de mi vida. Realmente fue fácil entonces por mi desconocimiento, pero tú bien imaginarás que mis padres no lo pasaron igual. Es una alegría saber que estas vivencias os sirven para sentiros un poquito identificadas y alegres. Gracias amiga Cris.

  5. judith dijo:

    En lo primero que he pensado mientras leía es: Lo complejo y maravilloso que es nuestro cerebro, no pienso en ese pobre niño torturado por los médico y por las cirugía (que seguro para ti Bada sí fue asi), si no que pienso en lo importante que es el buen trato de los especialistas, las instituciones hospitalaria y lo más importante: Cómo llevamos todas esas situaciones NOSOTROS como padres.
    Que tu cerebro recuerde, los obsequios,los olores agradables , los sabores y el buen trato recibido en aquel lugar habla que tenemos que ser muy conscientes cuando a un niño se lo examina, se lo opera, o simplemente se lo lleva a hacer un estudio rutinario.
    El poder recordar los momentos positivos, y con buen humor es un Don y una fortuna que tienes Bada y te felicito por transmitirlo y también mi respeto a tus padres que han sabido llevar muy bien, algo que para ellos habrá sido no solo desconocido, sino que también desconcertante .

    • badaman dijo:

      En esto de las enfermedades raras, es primordial el trato adecuado de los especialistas, dando información, escuchando e investigando lo que los pacientes les cuentan y sobre todo siendo honestos consigo mismos y con nosotros respecto a qué conocen y qué no conocen. A esas edades, que los padres presenten una apariencia de tranquilidad y seguridad es importantísimo, pero tan difícil por todas las dudas, desconocimientos y esperanzas truncadas… Gracias Judith por tus palabras y por tu solidaridad para con mis padres. Abrazos amiga.

  6. silvia dijo:

    Que te puedo decir,javier.Ya lo dijeron todo,te quiero.

  7. Yessica villalba dijo:

    Hola javi, mi bebe tiene 2añits y 8meses el 14 d agosto si dios quiere y la virgen lo operan dl ojo id tiene sublujacion dl cristalino cuanto tiene q star en reposo sabes me da miedo xq cmo es un bebe cmo hago para tenerlo stable dspues d la operacion.

    • badaman dijo:

      Hola Yessica. Como las técnicas han cambiado mucho, y ahora se opera por láser, los tiempso de reposo han cambiado, pero imagino que unos días será necesario. Seguramente taparán sus ojitos para que no se toque o frote y habrá que evitar movimientos bruscos. Habla con el médico antes de la intervención para estar preparada y que te de ideas de cómo hacer. No tengas miedo a preguntar. Saludos.

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